Pinsos Gòdia no es solo una empresa ganadera de tercera generación, sino un auténtico caso de éxito en la modernización del sector agroalimentario. Desde una base tradicional, han logrado implementar un modelo de integración vertical que abarca desde la producción de cereal hasta la fabricación de piensos y la gestión de sus propias granjas. Esta visión les ha llevado a buscar constantemente la autonomía total y la eficiencia en todos sus procesos.
Para conocer de primera mano su trayectoria y la clave de su evolución, tuvimos la oportunidad de visitar sus instalaciones. Quedamos con ellos para recorrer las granjas, la fábrica de piensos y, sobre todo, para conversar sobre cómo han logrado optimizar su logística, especialmente después de incorporar las soluciones de sensorización de silos.
En esta entrevista, descubriremos cómo Pinsos Gòdia ha transformado su gestión diaria, eliminando riesgos e ineficiencias para convertirse en un referente de modernidad y funcionalidad en el sector. Prepárense para conocer la historia de una empresa familiar que ha pasado de la ganadería clásica a la agricultura de precisión.
Entrevista
Orígenes y Modelo de Negocio
A: ¿Quiénes sois Pinsos Gòdia?
G: Pinsos Gòdia es una empresa familiar que ya suma la tercera generación, fruto del trabajo de dos hermanos. Nuestros orígenes se remontan al abuelo, que era ganadero, compraba vacas y vendía cerdos. El padre continuó con la misma actividad. El auténtico cambio se produjo con nuestra incorporación, cuando empezamos a construir granjas propias.
A partir de ahí, dimos un paso adelante: vimos la necesidad de construir la fábrica de piensos, comprar fincas y producir una parte del cereal. El objetivo era hacer un ciclo cerrado. Ahora estamos inmersos en el proyecto de una planta de compostaje para cerrar el círculo totalmente, convirtiéndonos en una empresa moderna, funcional y, sobre todo, autónoma. No queremos depender de terceros para tener el control total de nuestro negocio.
A: ¿Qué volumen de producción o de instalaciones gestionáis actualmente? ¿Aparte de vuestras granjas, trabajáis con otros clientes o colaboradores del sector?
G: Gestionamos un volumen importante, necesario para ser competitivos hoy en día, ya que los sectores tienden a unificarse. Colaboramos con terceros en la parte porcina.
En cuanto al ternero, la producción es prácticamente toda propia; aunque tenemos alguna granja integrada, casi el 90% de las granjas son nuestras.
A: ¿Y de qué volumen de silos hablamos?
G: Ya estamos gestionando alrededor de un centenar de silos. Además, hemos sensorizado la gran mayoría: estamos por encima de los ochenta largos y esperamos llegar a los cien a finales de año.
La Adopción de Silometric
A: ¿Cómo conocisteis Silometric y por qué considerasteis que era la mejor opción para vuestra empresa?
G: Estábamos buscando una solución para controlar el stock de los silos porque cada semana nos encontrábamos con los mismos problemas logísticos. Si faltaba pienso, si una cuba iba al sillo equivocado y tenía que volver llena, o si al día siguiente nos habíamos quedado con uno vacío en la misma explotación.
Lo peor era el fin de semana: carreras, sacos, carretillas, transportista enfadado… Ya sabemos qué pasa. El viernes todo va a máxima velocidad y el lunes nos encontramos sin pienso. Miramos otros sistemas, uno de los cuales era mecánico, pero no nos acabó de gustar.
Después, contactamos con Marta y Àlex de MCSystems. Estuvimos hablando mientras ellos desarrollaban el sistema. Nuestra colaboración fue esencial para refinarlo.
(Alex: Nos ayudasteis a hacerlo mejor.)
Sí, ellos tenían muchas ganas de implementar muchos datos, pero yo siempre les quitaba un poco la idea de la cabeza. Al final, somos agricultores, no informáticos, y no necesitamos tanta información. La información básica era suficiente: queríamos saber si había pienso en los silos o no. Suficiente.
Empezamos con el prototipo de aluminio. Los primeros se calentaban un poco, pero funcionaban. Se fue variando la programación; al principio leía demasiado y hacía muchos picos. Demasiada información acababa siendo desinformación. Pero, llegamos a un punto donde la cosa iba bien y empezamos a ampliar las instalaciones, y así hasta hoy.
Impacto y Beneficios
A: ¿Cómo ha cambiado vuestra manera de trabajar desde que utilizáis Silometric? ¿Hay tareas que han desaparecido o que ahora son más sencillas y seguras?
G: Bueno, Silometric nos ha ayudado muchísimo en el día a día, de verdad. Primero que nada, y eso es muy importante, no tenemos que subir más a los silos, lo que supone una gran ganancia en seguridad del personal. Además, hemos podido evitar el estrés habitual de los viernes en la gestión de la producción. Como la mayoría del pienso es para nuestras propias granjas, Silometric nos permite adelantar trabajo: podemos aprovechar el miércoles, que es un día flojo en la fábrica, para llenar los silos necesarios. Así, adelantamos un par de días el trabajo y, si todo va bien, ¡el viernes el personal puede salir a su hora y el sábado se puede hacer fiesta!
Otro punto clave es la reducción de stock. Parece poca cosa, pero hemos logrado reducir el stock innecesario en los silos. Cuando sumas 6.000 kilos de pienso de más en un centenar de silos, es un valor monetario muy importante que puede estar rindiendo en otro lugar. Y finalmente, hemos ganado en autonomía. La gente de las granjas ya no tiene que preocuparse por mirar los silos ni tenemos que llamarles constantemente para hacer comprobaciones. Toda la gestión ahora se hace de manera autónoma y centralizada desde la fábrica.
A: Ante la falta de relevo generacional y la problemática del personal poco cualificado, ¿cree que Silometric puede facilitar o ser una pequeña ayuda en esta situación?
G: ¡Y tanto! Es una ayuda enorme. Ya no tenemos que depender de si el personal ha mirado los silos y, sobre todo, si lo han hecho bien. Al final, se limitan a tirar cuatro piedras para comprobar el nivel.
(A: Y la piedra es nuestra competencia.)
Hombre, hemos trabajado muchos años con la piedra, pero el personal de granja debe centrarse en su trabajo: el cuidado de los animales. Mirar las tolvas es un trabajo de logística y gestión de la fábrica.
A: Después de implementar Silometric, ¿habéis notado una mejora en la relación con vuestros clientes? ¿Os ha ayudado a hacer el trabajo más fácil y quizás a captar nuevos colaboradores?
G: Tenemos clientes que han implementado Silometric y eso nos ayuda mucho porque ya no esperan hasta el último momento del viernes para hacer el pedido. Se pueden anticipar, lo que facilita la gestión de la fábrica y mejora la comunión entre el fabricante del alimento y el cliente final.
A: ¿Cómo es vuestra rutina con Silometric una vez instalado? ¿Lo gestionáis con móvil, tableta…?
G: Lo tenemos accesible para todo el mundo: para los trabajadores de granja y desde la fábrica. Cualquiera puede hacer una consulta y comprobar que la lectura sea correcta. El programa es muy visual y fácil de entender. Tiene un dibujo del silo con colores: verde, amarillo, naranja y rojo. Es tan claro que no hace falta ni leer las cantidades; a simple vista ya ves cómo está el silo.
A: Después de tantos años trabajando juntos, ¿qué es lo que más valoráis del equipo de Silometric, más allá del producto en sí?
G: Sin duda, una cosa a destacar es la relación humana. Es la facilidad de tratar con Àlex, Marta o cualquiera que coja el teléfono. Evidentemente, una batería se puede agotar o puede haber una avería, pero la clave es que el equipo técnico siempre está pendiente de que todos los equipos estén funcionando correctamente, tanto telemáticamente como presencialmente cuando es necesario, asegurando una solución rápida.